miércoles, julio 17, 2013

¿Entregar nuestro petróleo a EE.UU.?

Entre las críticas frecuentes que recibo por correo, mensajes o telefónicamente; de fanáticos del gobierno por mis escritos, la más increíble y frecuente es la siguiente: “la oposición desea gobernar a Venezuela para entregarle la INDUSTRIA PETROLERA a los EE.UU.”

Esta matriz de opinión, que pregonan los seguidores de este apátrida e inepto gobierno, es necesario desmentirla y desenmascararla. Es evidente y demostrable, que quienes han entregado nuestro petróleo, al servicio del comunismo internacional, han sido los gobiernos socialistas de Venezuela, aupados y asesorados por Cuba comunista, durante 14 años.

Es lamentable que a objeto de ganar apoyo político en Latinoamérica, se dispensen unos 400 mil barriles de petróleo por día, a precios muy por debajo del mercado internacional, con facilidades de pago a largo plazo e intereses por mora al 2%. ¡Increíble pero cierto!

Algunos de esos países, como Cuba y Nicaragua, según se comenta con fuerza, revenden parte de ese petróleo para favorecer sus propias economías. Incluso van más allá. Pretenden instalar refinerías en ambos países para exprimir económicamente tales regalos y vender gasolinas y derivados a otras naciones. ¡Esa si es una vulgar y apátrida entrega de nuestro petróleo!

En lugar de regalar el petróleo tal como lo hace este gobierno, sería preferible que Venezuela pudiera ser  capaz  de vender todos los barriles de petróleo, gasolinas, diesel, aceites y demás derivados por día, que pueda producir PDVSA, a los EE.UU., o a cualquier otro país que los requiera y adquiera a su justo precio comercial. Regalarlo es una cachetada al pueblo.

Los ingresos, se usarían para diversificar la economía, creando empresas que generen trabajo y múltiples renglones de exportación, para el desarrollo industrial, crecimiento económico, y reducir la importación; que permita realizar la auténtica labor social que reclama el pueblo con justicia desde muchas décadas atrás. Desarrollado previamente al país y atendiendo las diversas necesidades  del pueblo venezolano, podríamos permitirnos ayudar a otros países.

Como venezolano progresista, estaría de acuerdo con que vinieran al país, las mejores empresas petroleras del mundo, entre las cuales, las norteamericanas y europeas están entre las  20 mejores empresas en avances tecnológicos. Esto, a fin de que inviertan en Venezuela y nos asesoren con sus tecnologías de punta, con el propósito de extraer las máximas cantidades posibles de petróleo de los yacimientos prospectos, para explorar y desarrollar a plenitud.

De no hacerlo así, Venezuela se quedaría atrás con el petróleo bajo tierra, vistos los descubrimientos de petróleo y de gas en lutitas en varios países del mundo, entre los que se destacan los EE.UU., lo cual representa una amenaza competitiva real para nuestro petróleo.

Otra amenaza a considerar, parecieran ser los adelantos tecnológicos de los próximos 20 años, que harían económicamente viable la producción de energía no fósil (solar, eólica, hidráulica  hidrógeno, etanol, entre otras). Al parecer, el gobierno sub estima o ignora estas realidades.

Durante 14 años, Venezuela ha malgastado miles de millones y excelentes oportunidades para desarrollar a la INDUSTRIA PETROLERA a niveles por encima de sus capacidades actuales. Por ello, los Indicadores petroleros operacionales y financieros están por debajo de lo esperado.

Por otra parte, no se entrena al personal (técnico, administrativo y gerencial), ni se mantienen instalaciones adecuadamente, la meritocracia ha sido abolida y PDVSA está totalmente politizada. ¿Qué se puede esperar de una industria que ha llegado a tales condiciones?

La anterior PDVSA ya hubiese rebasado los 5 millones de barriles por día de potencial de producción y cuidado si ese potencial estuviera en los 10 millones de barriles por día. No me queda la menor duda de que con el tipo de dirección, gerencia, capacidad técnica, capacidad administrativa,  mística y valores que se tenían en PDVSA, ello hubiese sido una gran realidad.

La infraestructura física que se tenía antes del chavismo, en: exploración, perforación, producción, transporte,  tratamiento, almacenaje y refinación, en gas y petróleo,  ha sido desmantelada en parte, paso a paso. Y no solo eso. No ha habido políticas eficientes de mantenimiento. El personal esta profesionalmente desactualizado y no es entrenado adecuadamente. La poca capacidad tecnológica que tenía antes la industria, ya no existe. Muchos andan perdidos aprendiendo idiomas extraños y difíciles de aprender, para poder comunicarse con sus actuales socios, cuando el idioma inglés es el utilizado mundialmente.

El desastre actual de la INDUSTRIA PETROLERA NACIONAL, fue posible debido a que el gobierno le dio prioridad a la política, al populismo y a la demagogia, pensando que con lo que se tenía en desarrollo e ingresos petroleros era más que suficiente para convertir a Venezuela en un país socialista como Cuba.

Quizás el evento que cegó al gobierno para comportarse con la administración de PDVSA tan erráticamente, haya sido la fortuna que este tuvo, tuvo con el aumento brutal del costo del barril de petróleo desde unos 30 USA$/barril promedio, hasta los 100 USA$/barril promedio actuales, que aún se mantiene. Algunos ignorantes piensan, que ello se debió a Hugo Chávez.

Todos estos fracasos de la PDVSA chavista, han demostrado fehacientemente, que LA GENTE DEL PETRÓLEO tuvo razón al declararse en huelga indefinida en diciembre de 2002, como medida desesperada para intentar evitar la politización de PDVSA y ésta se convirtiera en caja chica del gobierno para sus planes políticos, cuyos resultados adversos están a la vista.

Para el colmo de todos los males, luego del saboteo y fracaso de la huelga petrolera, despidieron a unos 20.000 empleados técnicos y administradores excelentemente entrenados, muchos de ellos expertos y con estudios de post grado en sus diversas disciplinas. Hoy día la gran mayoría de ellos, están esparcidos por todo el mundo cosechando triunfos profesionales para ellos, sus nuevas empresas y aportando éxitos a otros países que encontraron esa gran ventaja, gracias a la imbecilidad del presidente de Venezuela Hugo Chávez en ese entonces.


El verdadero temor que debe tener el gobierno actual de Venezuela del ilegítimo presidente Nicolás Maduro y sus fanáticos, no es el de que la oposición entregue el petróleo a EE.UU. Su temor real debería ser el mal uso del petróleo que ha hecho y hace el gobierno del mismo, lo que impide desarrollar aceleradamente al país, antes de que sea demasiado tarde para lograrlo. De esa manera, la población de Venezuela se evitaría, tener que comer petróleo crudo como alimento en el futuro, por falta de dirección y visión a largo plazo. Al aparecer, Venezuela perdió el tren de la historia y quedo rezagada varias décadas atrás.

lunes, julio 08, 2013

Verrugas de gobiernos "democráticos"

Difícilmente se pueda encontrar a un gobierno democrático que sea perfecto. Siempre habrá alguna que otra “verruga” que le reste popularidad y reconocimiento total en su gestión. La iniciativa sobre este tema, nace del hecho, de que por la sola razón de haber sido electo democráticamente, para algunos gobiernos es suficiente, como para auto calificarse de ser un gobierno democrático, cuando por el contrario, actúan con alguna que otra verruga en su piel, de la cual, por diversos y variados motivos se le dificulta desprenderse. A continuación se bosquejan algunos ejemplos, que espero ayuden a explicar  el razonamiento de la reflexión sobre las “verrugas”, que deseo compartir en esta oportunidad, con el amigo lector.

PRESIDENCIALISMO.

Existen países democráticos donde el presidencialismo es una especie de verruga para la  gestión del gobierno, y en cierta forma, dañino para la democracia en sí. Entendiendo como presidencialismo, el exceso de protagonismo del presidente, lo cual minimiza y coarta la buena gestión de sus colaboradores inmediatos y de los demás poderes del Estado.

No es mera coincidencia, que en estos tipos de gobiernos presidencialistas (caudillismos), los problemas tengan mayores dificultades para lograr soluciones correctas y oportunas. En Latinoamérica, como ejemplo, se observa con claridad, que los gobiernos presidencialistas como los de Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, son los que presentan mayores dificultades económicas, y fallas en los servicios básicos que reclaman las comunidades, dado que son gobiernos, donde el protagonismo lo tienen todo el tiempo los presidentes. Los ministros o altos ejecutivos del gobierno solo vociferan lo que el presidente les ordena. No son capaces de tener personalidad ni iniciativa propia, para actuar y resolver los problemas. Es frecuente ver a un gobierno de este estilo, donde los presidentes están presentes en cuanto problema tiene la nación. Si consideramos que un presidente tiene unos 20-30 ministros que supervisar y otros tantos presidentes de instituciones gubernamental que le rinden cuentas, no puede ser tan eficiente como desearía. Si adicional a esto el presidente viaja con frecuencia al exterior y además utiliza los medios de comunicación con bastante periodicidad;  el tiempo que le queda para planificar, jerarquizar, crear, resolver, meditar, evaluar, revisar, comprobar, corregir, apoyar, le impide ser lo eficiente que debería ser. En un gobierno presidencialista, donde se premia la lealtad en lugar de la capacidad y la experiencia de sus colaboradores, el trabajo se individualiza, la gestión no se hace en equipo y el presidente no delega;  es obvio que los problemas y atrasos en las gestiones se multiplican.

RACISMO.

Un país donde se practique el racismo (abierta o soslayadamente), con un gobierno democrático que apoye al racismo y/o lo promueva, deja mucho que decir sobre su origen y comportamiento democrático.  El caso del apartheid en la República de Sur África, es un ejemplo relativamente reciente y explícito de esta experiencia nefasta, donde los gobiernos racistas de la RSA pretendieron que el mundo entero les tolerara y aceptara esa enorme verruga, ante el hecho que los gobiernos eran electos democráticamente, entre los blancos, ya que las minorías no blancas, (mulatos, indios, chinos, japoneses y otros grupos minoritarios), así como los negros, nativos originarios de ese país, tenían restricciones para votar. 

Afortunadamente, el mundo respaldo a las minorías oprimidas de la RSA, y luego de una lucha interna y externa interminable y cruel, donde se produjeron decenas de miles de víctimas nativas e inocentes, la verruga al fin fue extirpada. Hoy la RSA, es un país libre y democrático, donde negros y blancos conviven en relativa paz, con  sus altibajos.

En los EE.UU., líder de la democracia y de las libertades también  existió este problema racial, que puso a prueba a los gobiernos y a la sociedad norteamericana, hasta que el gobierno de John F. Kennedy le puso coto y acabó legalmente con la discriminación racial que era tolerada por gobiernos anteriores. Posiblemente siga existiendo racismo en ese país. No obstante la tendencia es la de erradicarlo por siempre, aun cuando no es tarea fácil hacerlo. Hoy es penalizado por la ley, cuando esta discriminación es evidente y se practica abiertamente.

EXCLUSIÓN.

Algunos gobiernos, cuando ganan alguna elección para gobernar a determinado país, se olvidan o se hacen los desentendidos, de que fueron electos para gobernar para todos los ciudadanos de ese país. Incluso, cuando el presidente electo es miembro de algún partido político en particular, o es apoyado por una coalición de partidos políticos, está obligado por la constitución de ese país, a trabajar para todos los ciudadanos, no para un sector. Por otra parte, es esencial consultar a las minorías, las leyes más importantes que puedan afectar negativamente a sectores minoritarios del país. Esas son reglas de las democracias que jamás deben ser violadas. Leyes como las del Trabajo, Educación, Salud, Transporte, Comunicaciones, entre otras, deben ser consultadas, discutidas y revisadas con las minorías políticas, antes de su promulgación y entrada en vigencia.  Lo que acaba de suceder con el derrumbado gobierno de Egipto, quién favorecía a los musulmanes, y pretendía imponer la religión del islam a otra cultura, es un alerta contra estas prácticas excluyentes y totalitarias.

ESTADO DE DERECHO.

Para que en país exista Estado de Derecho, los poderes del Estado, diferentes al poder ejecutivo, deben  ser independientes del gobierno, a objeto de que éste sea controlado y tenga contrapesos que permitan que: se garantice la aplicación correcta de la justicia, las elecciones sean transparentes, exista la libertad de expresión incondicionada, se ejerza la defensa de los derechos humanos de los ciudadanos, se evite el abuso de poder, se invierta en lo prioritario y se minimice la corrupción de ese país.

En democracia, es ilícito que poderes como el electoral, judicial, defensoría del pueblo y la fiscalía, tengan dependencia política o reciban lineamientos del poder ejecutivo. Incluso, el Congreso, Cámara o Asamblea Nacional según sea el país de que se trate, aun cuando tenga mayoría política afecta al gobierno de turno, debe tener reglas claras de funcionamiento que eviten la supremacía absoluta de las mayorías sobre las minorías. Las leyes nuevas, que sean sancionadas deben tener la participación previa efectiva y amplia de las minorías, en sus revisiones y discusiones. 

Esta es una de las verrugas más frecuentes en la piel de los gobiernos totalitarios que intentan, y en algunos casos lo logran, secuestrar y/o monopolizar a todos los poderes del estado, para gobernar a sus anchas y prolongadamente por tiempo indefinido en el poder.

Gobiernos que se dicen democráticos como los de  Argentina y los países que conforman el Alba (Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela), unos en mayor o menor grado, utilizan esta forma totalitaria de gobernar, razón por las que confrontan problemas álgidos con mucha frecuencia. No es  casualidad ni coincidencia que el promedio de años en el poder de los presidentes de éstos países mencionados, sea de unos 10 años, y en aumento, cuando en el resto de los países democráticos de Latinoamérica este promedio sea de unos 5 años.

FUERZA ARMADA POLITIZADA.

La Fuerza Armada de cualquier país del mundo, debe ser apolítica. Sus rol y responsabilidades, establecidos claramente en la constitución de cualquier país democrático, así lo precisan y lo demandan. La Fuerza Armada se debe a la defensa de la patria y asegurarse el cumplimiento de la paz interna en el país, entre otras atribuciones ajustadas a derecho, según la constitución y las leyes.  El presidente de Venezuela, quién ostenta el cargo Comandante en Jefe de ésta Fuerza Armada debe ser prudente en las instrucciones a darle a ésta.

Esta es una enorme verruga que actualmente le ha crecido en la piel de este gobierno, quién además de haber politizado al máximo a la FAB y haberla degradado como institución legítima al nivel más bajo de la historia republicana de Venezuela, recibe asesoramiento y en algunos casos órdenes, del ejército y/o gobierno comunista de Cuba, lo cual es contradictorio e inaceptable que suceda, en el seno de un gobierno que se considera soberano y democrático.

CORRUPCIÓN.

La corrupción es una constante en casi todos los gobiernos democráticos, en menor o mayor grado. Cuando en un gobierno “democrático” existe un alto nivel de corrupción, tal como sucede en Venezuela, gran parte del presupuesto va directamente los bolsillos  de los corruptos y se dejan de realizar obras necesarias para el pueblo. Como consecuencia directa,  los presupuestos nunca alcanzan, para cumplir con las responsabilidades del gobierno.

Una forma acostumbrada para facilitar la corrupción, sea esta consciente o inconsciente, es la de aumentar la burocracia y los tramites excesivos en la documentación, para determinadas actividades de la vida cotidiana, sea esta económica, de compra venta, identificación, importación, exportación, viajes, otorgamiento de devisas, etc.  Acabo de oír una noticia sobre la inclusión de Brasil  y Venezuela entre los gobiernos con los cuales, las condiciones para hacer negocios lícitos son muy difíciles. Esto gracias a la enorme burocracia en estos países.

No es de extrañar entonces, que en países socialistas, donde el estatismo es generalmente  altísimo y la carga administrativa y operacional del Estado sea inmensa, que la corrupción sea extrema. En dictaduras y/o gobiernos totalitarios, es algo así como un deber u obligación ser un corrupto, cuyos jerarcas o líderes también lo son.

INSEGURIDAD CIUDADANA.

Cuando un país tiene alta inseguridad ciudadana, se le hace difícil atraer capitales extranjeros o nacionales para la inversión en nuevas empresas o para la ampliación de las existentes. A países que viven del turismo, se les dificulta atraer visitantes, afectando al negocio del turismo.

Alta inseguridad ciudadana también implica una alta permisividad e impunidad del crimen organizado. Países democráticos con alta inseguridad dejan mucho que decir del sistema judicial del país por su lentitud procesal. También denota la falta de políticas públicas en materia de educación, valores, y entretenimientos para las comunidades. Esta es una de las peores  verrugas que tiene hoy día el gobierno venezolano.

Las muertes debido a la violencia están en el orden de los 21.000 por año. Las cárceles hacinadas a niveles inquietantes, falta de control en las mismas, existencia de PRANES (delincuentes que las gobiernan), y peor aún, los atrasos enormes en los procesos judiciales, que mantiene a detenidos por años sin sentencia firme. Sencillamente, es un CAOS, debido al enfermizo populismo y demagogia del gobierno.

CONTROL DE CAMBIO DE DIVISAS.

Aun cuando se justifica en la actualidad, el control de cambio de divisa es una enorme verruga que un gobierno democrático debería evitar aplicar. Los controles de cambio afectan y atrofian a las economías de los países que lo practican. Ello, por la falta de celeridad en las inversiones y las operaciones de compra venta internacionales. Además, encarece el costo de los productos que se adquieren del exterior, promueve la corrupción, genera la escasez, contribuye con la inflación, y dificulta los viajes del ciudadano común.

La única forma de eliminar los  controles de cambio de divisas, es construyendo una economía sana, prospera y equilibrada; que permita disponer de una moneda fuerte y estable. A Venezuela le costará un tiempo largo y un mayor sufrimiento quitarse de la piel esta verruga tan grande, como lo es la eliminación del control de cambio de divisas.

CONCLUSIÓN.


Una democracia con tantas verrugas por extirpar como las del gobierno venezolano, corre el riesgo de que la democracia y la República se pierdan. Me tomaré la libertad de sugerir al gobierno, que en lugar de ocuparse, por “razones humanitarias”, de casos ajenos que podrían comprometer a la nación, como lo es el caso de Edward Snowden, se dedique a extirparle al gobierno que preside, esa cantidad de verrugas indeseables para nuestra democracia. Esta última acción, sería más a adecuada, fructífera y prioritaria, que la anteriormente mencionada. “Cuando los pueblos se cansan y estallan, no hay ejército, por más chavista que éste sea, que los contenga y controle”. 

jueves, julio 04, 2013

Morir matando II

Decidí retomar la idea indicada en el título, dado que pienso que estaba en lo cierto cuando en abril de 2012 escribí la primera parte de “Morir matando”, inspirado en un escrito del conocido Ibsen Martínez, “El Tercer Acto de Hugo Chávez”.

Cuando el difunto Hugo Chávez sabía que estaba gravemente enfermo, empezó a actuar descabelladamente, como si nada le importara. Tan es así, que en lugar de darle paso a otro candidato del PSUV, para dedicarse a un tratamiento a tiempo, el cual posiblemente le hubiese salvado la vida, decidió lanzarse a la arena electoral para garantizar la victoria, a sabiendas de que era una decisión temeraria que le podría llevar irremediablemente a la muerte.

Prefirió MORIR MATANDO, porque sabía que si no lo hacía perdería las elecciones del 7 de octubre del 2012, y su proyecto se hubiese esfumado, deshecho, olvidado, desaparecido. Esto, dado que no confiaba en ninguno de sus cercanos colaboradores, ni incluso en Nicolás Maduro. No los creía capaces de ganar unas elecciones presidenciales a la oposición.

Razón tienen los chavistas cuando lo adoran y sienten su pérdida con tanto dolor y fervor como lo han demostrado en los funerales,  porque prefirió la muerte, a una victoria dudosa, y eso lo hizo más grande ante el chavismo y el mundo de la ultra izquierda.

La tesis de MORIR MATANDO se hizo más evidente, cuando eligió a Nicolás Maduro como su sucesor, quién según su adoctrinamiento marxista leninista y lealtad a su persona, le garantizarían que sería inclemente con la democracia, que la oposición representa, hasta las últimas consecuencias. 

Según se deduce, el gobierno de Nicolás Maduro, al parecer prefiere la violencia, al dialogo y a la paz, lo que le permitiría sobrellevar su gestión hasta nuevas elecciones presidenciales en 2019. Al contrario, opta por generar un caos de efectos impensables, donde posiblemente moriría mucha gente, para cumplir el deseo sublime de Hugo Chávez de MORIR MATANDO.

Me pregunto: ¿Qué habría pasado si Hugo Chávez, hubiese permitido al PSUV que escogiese libremente y según la voluntad de las mayorías de ese partido político a su sucesor, para las elecciones presidenciales realizadas el 7 de octubre de 2012, en caso de su muerte?

En mi opinión esa posibilidad jamás existió. Esto se explica, si se considera la personalidad megalómana y ego centrista de Hugo Chávez, quién se consideraba a sí mismo como una especie elegido, quién ni siquiera a la puerta de su muerte, aceptaría el protagonismo de otro que no hubiese sido él.

En una ocasión, asomó de lo que era capaz de hacer, cuando suponía una invasión de los EE.UU. Expresó en cadena nacional, que de producirse ésta invasión, los invasores solo encontrarían pozos de petróleo ardiendo. Algo parecido a lo hecho por Saddam Hussein en Iraq.


Cuando vemos a Diosdado Cabello instigando a los MILITARES y al chavismo para ir a una guerra civil, a un grupo de líderes chavistas haciendo trabajos sucios a los opositores, y Maduro negándose a negociar con la oposición, para intentar resolver la crisis; me convenzo más de que el chavismo estaría usando el lema de MORIR MATANDO, antes de permitir, que la oposición asuma el poder pacífica y democráticamente, ni por ningún otro medio. Habrá que esperar para ver el desenlace de este dilema. Obviamente preferiría no estar en lo cierto. 

jueves, junio 27, 2013

Opciones para la solución a la crisis de Venezuela

Es un clamor irrefutable, que según la gran mayoría de los venezolanos, la crisis de Venezuela se solucionaría con el cambio de actual gobierno, por uno más democrático, progresista, honesto, justo, incluyente y abierto; que aplique un modelo de desarrollo económico de libre mercado y/o mixto, con políticas públicas claras y coherentes correctamente bien aplicadas.

El gobierno actual, el cual se caracteriza por ser excluyente, incapaz, corrupto y obsesionado por el obsoleto modelo económico socialista, basado en el estatismo y controles extremos, solo podrá atenuar la grave situación actual con ayuda interna de la otra mitad de Venezuela, aunada a la que nos puedan proveer otros países genuinamente democráticos, que quieran y respeten verdaderamente a nuestro País, no que lo manipulen ni le especulen.

No obstante los exiguos éxitos y variados fracasos que a lo largo de 14 años ha tenido la denominada revolución bolivariana, como calificara el difunto presidente Hugo Chávez a su proyecto político, el liderazgo actual del mismo, exhorta en profundizar en el socialismo, a sabiendas de que con ello conduce a Venezuela a colapsar económicamente, afectándola en lo social y limitando su desarrollo y crecimiento industrial, la cual pareciera ser una decisión irreversible, marcada por el fanatismo y la falta de conciencia de un liderazgo insensato.

Considerando lo anterior,  en este escrito se tratarán solo las opciones democráticas y pacíficas que desde mi punto de vista personal, han ido surgiendo desde todos los sectores opositores, ajustadas a derecho, que eviten cualquier otra salida violenta, de esas que pululan por allí, que seguramente conllevarían a situaciones sangrientas indeseables, a saber:
1.   Que se convoque a una Asamblea Constituyente, para reformar la CONSTITUCIÓN y exigir nuevas elecciones presidenciales entre otras exigencias y mejoras a ésta.
2.    Que se espere el tiempo legal de 3 años, para solicitar un revocatorio al mandato del presidente Nicolás Maduro y forzar a nuevas elecciones presidenciales en 2016.
3.       Invitar al gobierno a un dialogo, con miras a lograr un entendimiento mínimo que permita llegar a un pacto que contribuya a aliviar la actual crisis política, social y económica y esperar nuevas elecciones presidenciales en el tiempo legal de 2019.
4.       Que se aplique la resistencia pacífica mediante el artículo 350, entre otros, de la constitución, hasta obligar al gobierno-estado a convocar nuevas elecciones.
5.     Que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) determine que hubo fraude electoral el  14 de Abril y convoque a nuevas elecciones presidenciales.
6.       Participar en la elecciones municipales del 8-D, insistir en la impugnación, y una vez que se tenga mayor información y claridad se plantee una solución final.
De estas opciones seis planteadas, la que me parece más realista, podría ser la 6ª opción. La 1ª y la 2ª pudieran tener más relevancia y viabilidad, luego de ejecutarse esta 6ª opción.
La 3ª opción, la cual implica la realización de un dialogo entre los dos sectores tan diametralmente opuestos desde el punto de vista ideológico, como lo son el gobierno y la oposición, pareciera que es imposible de realizar, dado la animadversión del partido del gobierno (PSUV) al dialogo y pacto con el sector opositor, al que califican de ultra derechista.

La  4ª opción no pareciera tener mucha acogida en los sectores opositores dado que implica riesgos y posible violencia, dada la habilidad del gobierno en capitalizar estas actividades en su favor y hacer de victimas, para luego replicar con violencia, lo cual en estos momentos pareciera contraproducente, si se considera que existen otras opciones menos riesgosas.

La 5ª opción, sería en mi concepto, la opción ideal y justa para la oposición y el país, de lograrse los resultados de parte del TSJ que se esperarían. Sin embargo, la lentitud con la que ha respondido el TSJ, la artimaña de dirigir el reclamo a la Sala Constitucional, así como su conocida y demostrada lealtad al gobierno, hacen prever que muy difícilmente se atreverán a darle la razón a la oposición y mucho menos convocar a nuevas elecciones.

La 6ª opción la cual ciertamente es la opción oficial de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), tiene sentido y lógica, puesto que le permite al sector opositor seguir firme en su reclamo justo de impugnación de las pasadas elecciones presidenciales del 14-A, hasta agotar todas las instancias nacionales e internacionales, que permita lograr una respuesta definitiva al reclamo planteado. Al mismo tiempo, puede continuar trabajando políticamente en hacerse de la mayoría electoral irrefutable en todo el territorio nacional, que le dote de un piso político más sólido, que el actual.

Una vez que el panorama se aclare y se conozca tanto la situación de la impugnación, como los resultados electorales del 8-D, la MUD tendría una visión más clara, objetiva y realista, sobre la cual pudiera perfilar una opción final, que le permita llegar al gobierno y dar la solución definitiva  al problema político, social y económico que los venezolanos hemos venido confrontando desde hace varios años, los cuales se han agravado con el gobierno actual.

Cada día que pasa, con el presidente ilegítimo Nicolás Maduro haciendo turismo, satisfaciendo las demandas de gobiernos aliados y/o cómplices, sin dar respuestas concretas a los diferentes problemas del país, la situación tiende a agravarse.

Con un gobierno sordo, intentando amedrentar y descalificar a los sectores opositores, abstrayéndose de sus responsabilidades de dar respuesta a los diferentes reclamos pacíficos de los sectores de la vida nacional que reclaman sus justos derechos, también se contribuye al empeoramiento de la crisis.


Por el contrario, en lugar de convocar a la nación entera a un diálogo abierto y sincero,  para buscar soluciones y al menos atenuar la crisis; el gobierno engaña, espía, se burla, maltrata o desconoce a los sectores que reclaman soluciones, empeorando la situación general del país, aproximándonos a probables soluciones violentas, que los opositores del lado democrático por sentido común y para el bien de Venezuela, rechazamos de pleno. 

martes, junio 25, 2013

Las dos mitades de Venezuela deben pactar.

Cuando una nación está en peligro, tal fue el caso de la Gran Bretaña, en la II guerra mundial, lo primero que hizo el gobierno, fue llamar al “enérgico y visionario” Winston Churchill, en reemplazo como Primer Ministro “del apaciguador” Arthur Neville Chamberlain, para que dirigiera al Imperio Inglés durante la declarada guerra a la Alemania Nazi de Adolf Hitler. El tiempo y los resultados dieron ampliamente la razón al liderazgo que tomó tal decisión.

Poco tiempo después EE.UU. se incorpora a la guerra junto a los aliados europeos, entre los cuales estaba Rusia, con quién EE.UU. ya tenía diferencias políticas e ideológicas, pero dado que se trataba de salvar a Europa, la unidad era necesaria ante el gran poderío militar que exhibía la ambiciosa Alemania de entonces, conducida por un megalómano. Sin la ayuda yanqui, hubiera sido imposible ganar la II guerra mundial a los países invasores.

Los ejemplos anteriores, pretenden alertar al gobierno de Venezuela, país este que se encuentra al borde del abismo, salvando las diferencias en tipos de peligro, dada la gran cantidad de dificultades políticas, sociales y económicas que enfrenta, las cuales difícilmente podrá el gobierno resolver unilateralmente, con la otra mitad de Venezuela observando.

Peor aún,  esa otra mitad recibiendo a diario, amenazas, ofensas y vejámenes del gobierno, sin que éste se decida a reconocer y a respetar a las minorías políticas como en cualquier país democrático y civilizado. Para colmo, el gobierno se niega a aceptar, que la oposición posee actualmente un nivel de fuerza electoral que ciertamente pareciera superarle.

Se conjetura que los radicales del gobierno, y sus asesores internacionales, preferirían seguir adelante solos, con la pretensión de dar una solución unilateral a esta severa crisis, o zozobrar solos en el intento, sin dar su brazo a torcer, ni intentar pactar con la otra mitad, ignorando la gravedad del momento que vivimos todos los venezolanos, lo cual no dejaría de ser una gran irresponsabilidad de parte de éstos radicales, de prevalecer esta estrategia. 
 
No obstante, las conocidas y evidentes divisiones y luchas internas que existen dentro de la militancia política del gobierno, se espera que la sensatez y la sindéresis predominen y lleguen a entender, que Venezuela es de todos nosotros, que todos sufriríamos las consecuencias de no actuar o actuar erróneamente, lo que obliga a reflexionar responsablemente.

Sin embargo, tarde o temprano la realidad obligaría al gobierno de Nicolás Maduro a concretar un pacto político con la oposición y con los sectores empresariales, entre otros, para resolver con éxito los diferentes problemas nacionales actuales, para así continuar con la gestión de su gobierno en calma, y con la gobernabilidad necesaria para llegar en relativa paz al año 2019.

Por otra parte, en el supuesto negado de que la MUD tenga la razón, y el TSJ llegue a la conclusión final de que hubo fraude en la elección presidencial del 14 de abril reciente, y se pronuncie por repetirlas, también sería necesario llegar a un pacto político entre ambas corrientes, para evitar que las emociones se desborden y se produzca ingobernabilidad.

El riesgo que se corre es demasiado grande, de seguir adelante con la situación actual la cual se complica día a día, sin que se produzca una especie de acercamiento o dialogo, entre las dos mitades de Venezuela y se logre un pacto, para salvar al país de un posible CAOS.

Algunos de los temas reales a resolver con carácter de urgencia son: Criminalidad agravada,  economía en franca emergencia, inflación galopante, indefinición del modelo económico a seguir, ataques perversos e inexplicables a las universidades y a la educación tradicional, deudas con trabajadores,  corrupción extrema en el gobierno sin culpables, nombramientos pendientes por la AN en organizaciones del Estado (CNE, Procuraduría, TSJ), decisión pendiente de parte del TSJ sobre las elecciones del 14-A, resultados de la investigación que se sigue al audio de Mario Silva, situación irrita e inhumana de los presos políticos opositores.

Los temas expuestos arriba son de carácter nacional vinculante, y obviamente afectan a toda la población venezolana, razón por la que es mandatorio para el gobierno, escuchar la opinión de las minorías y oír sus alegatos y probables contribuciones para su solución, tal como sucede en todo gobierno democrático, abierto, tolerante, justo y sensato. 

Aún cuando se conoce el rechazo de un sector radical del gobierno a los diálogos y pactos, lo cual han demostrado con sus ácidas e insostenibles críticas al pacto de Punto Fijo que hubo en periodos pasados entre AD y Copei, al cual aborrecen; este sería un pacto diferente, entre organizaciones políticas con profundas diferencias ideológicas, que seguramente será muy espinoso abordar y desarrollar por ambas corrientes políticas. No obstante, de no llevarse a cabo dicho acercamiento y pacto, se correría el riesgo de perder la republica, dadas las diferentes amenazas que bullen o pululan en el entorno actual del País.

Entre las amenazas que se ciernen sobre Venezuela, se destaca la posibilidad de un golpe de estado cívico militar, o de una guerra civil, esta última la cual ha invocado pertinazmente Diosdado Cabello. Ambas amenazas, pudieran producir un baño de sangre impredecible e incalculable en cuanto a costo en vidas, recursos y duración que tomaría en desarrollarse.

Además, se vislumbra la posibilidad cierta de una protesta nacional, la cual pudiera gestarse, en el caso de que el gobierno no resuelva con prontitud los diferentes problemas políticos, sociales y económicos que confronta Venezuela en la actualidad y afectan profundamente a la población venezolana.

Por lo que se observa y se conoce, la oposición democrática pareciera estar abierta al dialogo y dispuesta a contribuir con soluciones. Por el contrario, al gobierno se le hace más difícil y comprometedor aceptarlo para llegar a dicho pacto nacional. Las razones son bien conocidas.

De aceptar el dialogo y llegar a un posible acuerdo o pacto, el gobierno tendría que aceptar el fracaso del socialismo como modelo de desarrollo económico y se vería obligado a aplicar el modelo económico del libre mercado, cuya lucha contra el mismo ha sido una de sus banderas políticas, la cual comparte con el grupo del Alba, Cuba y Argentina, razón por la que requerirían consulta y aprobación de todos sus miembros, para dar ese fundamental paso.


Finalmente, es posible que el gobierno tenga reservas, de que la otra mitad de Venezuela, le haga fuertes exigencias democráticas, las cuales posiblemente no aceptarían por razones de: principios, orgullo, ideología, o miedo, entre otras posibles causas. Entretanto, seguimos esperando a ver qué pasa. ¡Que Dios proteja y bendiga a Venezuela!

lunes, junio 17, 2013

Vivir es insuficiente

Aún las personas más conformistas, deberían estar de acuerdo con esta afirmación. Está en la naturaleza del ser humano. En esencia somos: exigentes, inconformes, románticos, sensibles, ambiciosos, insatisfechos, soñadores, ansiosos, impacientes, esperanzados, y hasta pudiera afirmarse, que en nuestra gran mayoría, necesitamos algo más que vivir para ser felices y considerarnos realizados. Unos más o menos que otros.

En la medida en que el ser humano ha evolucionado, los grandes descubrimientos se han realizado,  éste se ha hecho más educado y civilizado, convirtiéndose en un ser humano más exigente ante los gobiernos y entornos entre los cuales se desenvuelve y vive. Le han abierto los ojos y tiene muchos más derechos que en la antigüedad. Los que antes eran esclavos ganaron sus libertades gracias a que siempre hubo y ha habido inconformidad y esperanzas.

Historias recientes como el apartheid surafricano nos han demostrado y reconfirmado que la vida, con todo lo preciosa e importante que es para todos, es insuficiente, si se vive: en esclavitud, con injusticia, con hambre, con frio o calor, sin oportunidades, sin esperanzas, sin fe, sin paz, sin respeto la persona y a sus derechos, enfermo, con abusos de poder por sus gobernantes; necesidades éstas, las cuales son las hacen que su vida tenga sentido y la disfrute a plenitud como realmente él, como ser humano se lo merece.

Existe tanta diversidad de mentalidades y personalidades, que en muchos casos, lo que es bueno para algunos es malo para otros y viceversa. Esos vacios o necesidades humanas diferentes que manifestamos las grandes mayorías en el planeta tierra, para considerarnos satisfechos, pueden variar entre continentes, tipos de gobierno, religiones, ideologías políticas, intereses económicos y costumbre culturales.

En el caso de los venezolanos,  hemos aprendido a valorar la libertad y la justicia, porqué fuimos oprimidos y maltratados por mucho tiempo, como la mayoría de las poblaciones indígenas del mundo que fueron descubiertas por otros pueblos más civilizados, que se aprovecharon de sus ventajas para colonizarnos y maltratarnos. Para ellos como colonizadores, sus actuaciones quizás eran justificadas y normales, para nuestros ancestros era una violación a sus derechos de vivir libres, en paz y felices en sus propias tierras.

Por todo ese pasado de dolor y sufrimiento que tuvimos, del cual nos liberaron los libertadores de América, entre ellos nuestro Libertador Simón Bolívar, es sorprendente que estemos viviendo épocas de represión dignas de los más terribles conquistadores de la época de las colonias, con la diferencia de que estos opresores son personas originarias del mismo país que nosotros; pero muy diferentes en valores, sentimientos, intereses y forma de valorar las libertades, los derechos y la justicia conquistadas en el pasado, con enorme derramamiento de sangre.


Por esta ingrata realidad, más de la mitad de la población de Venezuela vive y aprecia la vida.  Pero para éstos, es insuficiente vivirla plenamente con: satisfacción, justicia, libertades, respeto, dignidad y con plena felicidad; negadas en diferentes formas, muy similares a las que usaron los tiranos anteriores; con la fuerza de las armas, con irrespeto, sin consideración, con abusos de poder, con desconocimiento de que existimos, de que somos enemigos según ellos. 

lunes, junio 10, 2013

Urge la transformación de PDVSA

Como es conocido, PDVSA es la empresa petrolera venezolana que genera la mayor cantidad de divisas al tesoro público nacional. Junto a lo recaudado por el IVA y el ISRL de obligatorio cumplimiento; constituyen la base de la mayor parte de los ingresos totales de Venezuela, para el cumplimiento de inversiones y gastos anuales del país para su funcionamiento como nación.

PDVSA es la única de las empresas petroleras de los países de la OPEP que se ha estancado en su nivel de mejoramiento, modernidad y crecimiento. Peor aún ha retrocedido en el tiempo, de una producción promedio diaria de 3,3 MMBPD que se tenía para él 1999 a caído a un nivel inferior de 2,6 MMBPD de producción de petróleo en la actualidad.

Dado que el gobierno ha estado utilizando a PDVSA como un comodín, para hacer política nacional e internacional, la ha recargado de múltiples actividades que nada tienen que ver con el petróleo; dentro las que se destacan PDVAL, para la compra y distribución de alimentos, la misión Viviendas para construir viviendas, la misión Rivas, para educación de los adultos; entre otras tantas asignaciones que se le han ocurrido al presidente de Venezuela, que PDVSA debe cumplir a nombre del socialismo.

Para atender a tantas actividades, el personal de PDVSA se ha incrementado de unos 50 mil que tenía cuando fue secuestrada por el gobierno y convertida en caja chica de éste, hasta unos 150 mil o más, hoy día. Por supuesto, esta carga burocrática encarece el costo de la producción del barril de petróleo, a niveles que estimo debe estar cercano a los 20 US$/barril.

La desesperada necesidad enfermiza de dólares para diversos usos, a objeto de intentar imponer el socialismo en Venezuela, entre otras razones, han llevado al gobierno a excederse en los gastos y extravagantes despilfarros, razones por las que ha tenido que recurrir al endeudamiento innecesario de PDVSA y del país, a niveles jamás pensados.

Se estima que el endeudamiento actual de PDVSA ha rebasado los 50 mil millones de dólares. Lo más perverso de este endeudamiento,  mayormente con China, estriba en que éste se pagará con producción de petróleo a futuro. Como si fuera poco, a pagarse con crudo venezolano a precio por debajo del precio de venta en el mercado internacional. Es decir PDVSA se ha puesto voluntariamente, algo así como una camisa de fuerza, con limitadísima capacidad de maniobra operacional y comercial  para el futuro.

Si a estas limitaciones propias de PDVSA, les sumamos las que se tienen a nivel nacional por la falta de abastecimiento y escasez de los productos comestibles de primera necesidad, los cuales necesariamente debemos importar por las limitaciones severas que tenemos para producirlos en el país, gracias a las expropiaciones y apropiaciones ilegales de empresas del agro y de la ganadería que fueron desmanteladas y/o arrasadas; razones por las necesitamos dólares para su importación, la situación del país es más grave aún.

Aunado a lo anterior, las reservas operativas a la vista de Venezuela, depositadas en el Banco Central de Venezuela son tan escasas que al parecer solo son suficientes para unas pocas  semanas de duración, lo cual transforma la crisis económica venezolana, en una verdadera catástrofe financiera de proporciones altamente preocupantes.

Toda esta crisis ha obligado al gobierno a devaluar el bolívar aún más, a principios de año, razón por las que los alimentos y otros renglones de la vida diaria del venezolano han tenido que aumentar de precio, ante la impotencia del gobierno de frenarlo o diferirlo, dadas las necesidades reales que han mostrado los productores, inversionistas e importadores. Esto ha generado un crecimiento en la inflación, que en lo que va del año está en el orden del 30%.

Se ha llegado a un nerviosismo tal que el gobernador del Estado Zulla, Arias Cárdenas, se apresuró a señalar que haría falta la aplicación de una tarjeta racionadora en la venta de los alimentos, con un chip dentro de la misma, para controlar las cantidades de compra por persona. Afortunadamente, ante las protestas que se generaron a nivel local y nacional, la medida fue cancelada por el presidente Nicolás Maduro, quién la calificó de absurda.

Dado que Venezuela necesita de dólares con urgencia, y su capacidad de endeudamiento está al borde de sus límites, la producción o potencial de producción de petróleo de parte de PDVSA, no es posible aumentarla en el corto plazo, las opciones del gobierno se acortan, razón para pensar en medidas drásticas que el mismo gobierno no desea tomar, pero que será necesario hacerlo, so pena de correr el riesgo de un tsunami financiero y social en Venezuela, de consecuencias impredecibles.

Una de las medidas iniciales, sería la de confesarle y pedirle perdón al pueblo de Venezuela por el fracaso del modelo de desarrollo económico socialista, por haber resultado éste inviable para los propósitos de la revolución bolivariana, e inconveniente para el país.

Inmediatamente, deben tomarse medidas de austeridad a nivel nacional y empezar por suspender por tiempo indefinido las ayudas económicas a los países del exterior que reciben estos tipos de “apoyo” del gobierno de Venezuela, entre los cuales los que más afectan nuestro presupuesto son los 500 mil BPD de petróleo que despachamos a Latinoamérica y al Caribe a precios de venta y condiciones de pago muy generosos, que afectan sensiblemente nuestros ingresos anuales.

Siendo PDVSA la gallina de los huevos de oro de Venezuela, se hace imperativo, que ésta empresa nacional sea intervenida para su reestructuración profunda y mejoramiento integral. Se debe empezar por sustituir de su cargo de Ministro de Petróleo y Minería, y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, y a su tren ejecutivo, por su manifiesta incompetencia.

Seguidamente se debe empezar por eliminar de PDVSA, y reubicarlas en sus sitios naturales, a las empresas y actividades ajenas a las del petróleo y reorganizarla para los propósitos para la cual fue creada, como lo son: explorar, perforar, producir, transportar, refinar, y almacenar petróleo, gas natural y sus derivados, para su exportación al exterior y usos en las instalaciones nacionales y extranjeras propiedad de PDVSA.


Solo teniendo a PDVSA en condiciones administrativas y operacionales optimas para generar la mayor cantidad de beneficios económicos, para la nación, podría decirse que ésta cumple a cabalidad con los propósitos económicos, sociales y generales para los cuales se creó. PDVSA puede ser calificada de nacionalista, pero jamás de revolucionaria y mucho menos popular.

lunes, junio 03, 2013

Aprendamos a elegir a nuestros gobernantes

Un gobernante bien sea este Presidente de la República, Gobernador de Estado, o Alcalde de un Municipio, no es cualquier persona. Tiene el poder suficiente como para cambiar en positivo o en negativo el destino de los pueblos, regiones, naciones y hasta continentes.

No es suficiente apostar a que si el gobernante se porta mal le hacemos un revocatorio y lo cambiamos. Hay que asegurarse antes de elegirlo, de que esta sea la persona correcta para el cargo. Es decir, se debe apostar a que es el mejor para el cargo entre los que compiten.

La selección correcta del gobernante, empieza por lograr una nación con una sociedad mayoritaria responsable, que adquiera conciencia ciudadana y social, así como un nivel mínimo de educación general y en valores humanos, que le permita elegir al gobernante adecuado que garantice resolver los problemas de su comunidad, así como ser un modelo ejemplar a seguir e imitar, por los demás ciudadanos de la República, del Estado, o del Municipio del que sea gobernante.

No es  una utopía, quimera o un imposible de lograr en la sociedad venezolana.  Es un proyecto de nación a mediano y largo plazo, que pudiera lograrse si se invirtiesen más recursos en educación que en la compra de armamento de guerra, como sucede en Venezuela; donde se dilapidan los presupuestos en gastos militares innecesarios, se hacen donaciones absurdas,  y se gasta en propaganda política, para alimentar el egocentrismo de los gobernantes de turno.

Las mayores inversiones en gobiernos democráticos de cualquier país en desarrollo del mundo, como Venezuela, deben jerarquizarse en: educación, alimentación, salud, seguridad, desarrollo y servicios públicos básicos que requieren los países para dar calidad de vida a sus pueblos.

Está planteada una guerra frontal del gobierno chavista contra la sociedad democrática venezolana, intentando imponer un obsoleto modelo de educación. La idea es convertir el modelo de educación abierto, libre y pluralista que hemos tenido en Venezuela, por un modelo cerrado y totalitario, donde se pretende adoctrinar (idiotizar) al marxismo leninismo, a estudiantes venezolanos de primaria, secundaria y universitaria. Una tremenda aberración que ha venido avanzando despacio pero sin pausas. De esto se deriva la lucha soterrada de las escuelas, colegios, liceos y universidades privadas y/o autónomas, para impedir esta atrocidad perversa que intenta realizar el gobierno de Venezuela.

Esta arremetida salvaje no es solo en educación. Es en toda la nación, y en todas las disciplinas e instancias en las que desempeña la sociedad civil venezolana. Estos cambios incluyen cambiar (paso a paso),  la estructura básica y territorial de la República y convertirla en regiones “comunales” con vicepresidentes regionales que controlen férreamente todas las actividades de éstas regiones. Esto está subrepticiamente en vigencia en su primera fase.

En estos momentos el gobierno se encuentra en emergencia por el descalabro de la economía, razón por las se les hace difícil profundizar en el socialismo, ya que no hay presupuestos ni para comprar papel higiénico. Todo esto contrasta con las recientes declaraciones de Evo Morales, cuando recibía 9 aviones de entrenamiento militar para Bolivia, cuya compra la costeó el gobierno de Venezuela, bajo la presidencia de Hugo Chávez.

Dudo mucho que la situación económica de Venezuela se sostenga a flote por mucho tiempo más. No se requiere ser economista o un genio en macro economía para darse cuenta de las realidades venezolanas. La mayor inflación en el mundo,  desempleo de dos dígitos (lo intentan ocultar), desabastecimiento y escasez de comida y productos de consumo masivo, sin divisas suficientes para ofrecer a los que las necesitan para importar, últimos en productividad, primeros en corrupción, últimos en confianza, deudas externas e internas impagables, decrecimiento de la actividad petrolera, por colapso de PDVSA.

Ante este escenario, financiero y social, aunado a la crisis política que no se termina de resolver; donde el Gobierno actúa como una dictadura, y la oposición actúa como una democracia, sin la existencia de un Estado de Derecho, donde los poderes del Estado son dirigidos por activistas políticos del PSUV, partido político del gobierno,  con una Asamblea Nacional en Rebeldía contra  la Constitución y las Leyes, con el presidente interino Maduro  ordenando a la FANB armar a los obreros y en una eterna campaña electoral; los niveles de nerviosismo aumentan y llegan a niveles exasperantes, razón para predecir al azar, de que cualquier cosa puede pasar en Venezuela.

Costó mucho tiempo y esfuerzo, lograr que se implantara la descentralización de la administración y conducción de las actividades en los 23 estados de la República de Venezuela. Se empezó por elegir con el voto popular a los gobernadores de cada Estado, quienes venían siendo nombrados por el Presidente de la República, durante la dictadura de MP Jiménez. 

Repentinamente, pasando por encima de la constitución y las leyes, el presidente de la República Hugo Chávez, sin explicaciones mayores, decide abolir esta descentralización y ordena que los gobernadores les entreguen a la administración nacional, los puertos, aeropuertos, hospitales y otros activos que venían siendo administrados con éxito por las gobernaciones y alcaldías locales respectivas. Algo inaudito e insólito en una democracia.

Haciendo un balance somero de que la gestión de todos estos gobernantes de la República, de los Estados y de las Alcaldías, son algunas excepciones, la gran mayoría de las administraciones han sido desastrosas. En toda Venezuela solo se ve desolación. El progreso ni se distingue.

La explicación es muy sencilla. Quienes han llevado la gestión del gobierno central y de la mayoría de gobernaciones y alcaldías,  les dieron prioridad al trabajo político (ideologización) y al populismo. Se ha trabajado para satisfacer parcialmente a un solo sector del país; dejando a un lado por resolver los problemas de envergadura que afectan a todas las comunidades, como las necesidades en: vivienda, nuevas escuelas liceos y universidades, de vías de circulación nacionales, mejor atención en los hospitales, generación de empleos, mejoras de la calidad de vida, mejoras en el poder adquisitivo, generación de energía eléctrica, solución a problemas por doquier de aguas negras, diversificar la economía, fortalecer a PDVSA, etc.


Sin duda alguna que la década del 2003-2013, ha sido las más catastrófica que jamás haya tenido Venezuela en lo político, social, económico, moral y en soberanía. Hemos sido una nación ultrajada en todo sentido y entregada a intereses externos, con una facilidad y entrega anti patriótica que debería avergonzar al liderazgo que lo permitió. Aprendamos a elegir.

lunes, mayo 27, 2013

Es diferente oponerse a un gobierno democrático, que luchar contra una dictadura.

Una de las grandes dificultades que ha tenido la oposición, para lidiar con el actual gobierno de Venezuela, ha sido no saber “exactamente” cómo actuar durante gran parte del tiempo que el chavismo ha sido gobierno, en el cual nos hemos opuesto a una supuesta “democracia”.

Esa ha sido una gran desventaja, para los partidos políticos democráticos reunidos alrededor de la MUD, dado lo respetuosos, de las normas democráticas que han cuidado con esmerada pulcritud, durante estos largos 14 años, donde el gobierno ha violado cualquier cantidad de artículos de la Constitución y del Estado de Derecho, que han ameritado sanciones como la CARTA DEMOCRÁTICA de parte de la OEA, que ésta “inútil” organización jamás se ha atrevido a emitir, dado que se ha convertido en un gran y costoso club de gobiernos forajidos  amigos.

Esta inédita situación, ha permitido al gobierno chavista hacer lo que le viene en gana, sin ningún tipo de escrúpulos. A tal punto que ha recibido múltiples llamados y sanciones de parte de la CIDH, a que respete a las minorías venezolanas, las cuales han sido víctimas de múltiples abusos de poder de parte de funcionarios del gobierno, así como de los poderes del Estado venezolano, totalmente volcado a defender la denominada “revolución bolivariana”.

El gobierno exige pulcritud y respeto a los medios de comunicación privados, por las acciones y actos de parte de sus funcionarios públicos, y al mismo tiempo utiliza los medios de comunicación del Estado; para difamar, ofender, hacer proselitismo político, como si esos medios fuesen propiedad del gobierno y no del Estado y/o de todos los venezolanos.

Los ciudadanos que desean hacer una denuncia pública por radio o televisión, son conminados por los conductores de los programas de opinión, a que se expresen decente y adecuadamente, sin proferir palabras ofensivas en contra de los funcionarios del gobierno, tal como debería  ser.  Sin embargo, el mismo presidente Maduro y otros líderes del chavismo, no desperdician oportunidad; para denigrar, ofender, mancillar y condenar a los líderes de la oposición (por radio o televisión) cuantas veces se les ocurra, sin que sucedan consecuencias.

Dentro de la oposición existen diversas corrientes y opiniones de cómo enfrentar la lucha política contra este régimen oprobioso. La MUD ha venido dando el mensaje de continuar la lucha pacíficamente, respetando la constitución, leyes e institucionalidad democrática. Otras corrientes invitan a ser más radicales, e incitan abiertamente a sublevarse contra el gobierno, vistos los múltiples abusos que éste comete impunemente en Venezuela y ante el mundo.

Las últimas actuaciones del gobierno, según los anuncios anti democráticos del ilegítimo Maduro, están poniendo a prueba el aguante de la oposición democrática, respetuosa de la constitución y de las leyes, que hasta ahora ha prevalecido en la conducta política de las mayorías democráticas, actuando siempre apegada a derecho. Pero existe un límite.


Incitar a los chavistas radicales a que persigan a los opositores, ordenar a la FANB armar a 2 millones de obreros para que defiendan la revolución, sacar una lista de 900 mil chavistas que votaron por H. Capriles, para perseguirlos y despedirlos de sus empleos; son ejemplos de estas desvariadas actuaciones de Maduro durante su gobierno. Actuaciones como estas, pareciera reclaman cambios sustanciales de parte de la oposición, para continuar la lucha, no contra una democracia, sino contra una vulgar dictadura, que es lo que en el fondo representan.  

lunes, mayo 20, 2013

El legado armado de Hugo Chávez


La estructura cívico militar que ideó y estructuró Hugo Chávez para perpetuarse en el poder, hoy día, a unos pocos meses de su muerte, está más vigente que nunca, aunque no tan cohesionada como la tenía su creador durante su liderazgo, como presidente de Venezuela.

Ese poder armado, inquieta permanentemente a la población civil pacífica, sobre todo a la del lado opositor, sin descartar que dentro del mismo chavismo existe preocupación y zozobra, por las contradicciones que se están viendo y haciendo cada vez más evidente, entre el sector militar y el de las milicias, a la luz de la presidencia espuria y débil de Nicolás  Maduro.

A decir verdad, las milicias nunca han sido bien vistas por los militares venezolanos en general, puesto que evidentemente fueron creadas e impuestas como contrapeso al sector militar, en caso de deslealtades u otros síntomas de arrepentimiento o dudas sobre el destino y rol de la revolución bolivariana.

En esta nueva fase del chavismo, con Nicolás Maduro como presidente, este legado empieza a preocupar al mismo gobierno nacional. “Maduro no es Chávez”, promueve luchas internas dentro de PSUV, vistas las pretensiones evidentes de Maduro de hacer un gobierno a semejanza del que hubiera hecho Hugo Chávez, lo cual luce inviable, vistas las diferencias evidentes entre ambos personajes, aunadas a las diferentes necesidades actuales del País.

Para nadie es un secreto,  que los militares le tenían una mezcla de admiración, respeto, odio y miedo, a Hugo Chávez, dada su condición misma de ex militar, y el tipo de carisma y liderazgo que tenia y ejercía. Es oportuno recordar que la casi totalidad de los militares de alto rango que manejan y controlan las tropas y ejércitos armados, provienen de la misma promoción de Hugo Chávez o posteriores a esta, convertidos ahora en fichas que defienden la revolución.

Partiendo del principio de que los liderazgos no se heredan ni se decretan. Estos nacen, se cultivan, se ganan, o se imponen a fuerza de talento y logros personales o grupales. La constitución de Venezuela, establece, que el Comandante en Jefe de la FANB es el Presidente de la Republica. No obstante, si este Presidente no ejerce el mando adecuadamente, pudiera ser desconocido como tal, por el sector militar inconforme, y pudieran presentarse consecuencias violentas e indeseables. Estas consecuencias pudieran ser legales o ilegales, según sea el caso.

Por ello, se evidencia la desconfianza que empieza a mostrar Nicolás Maduro por sectores militares. En contrapeso, intenta reivindicar el importante rol de las milicias que les atribuyó Hugo Chávez. Según se dice, las milicias están armadas, entrenadas y compuestas por unos 400.000 ciudadanos civiles venezolanos, quienes son fichas políticas afectas al chavismo.

Mientras tanto, las Farc, quienes siempre habían tenido el respaldo de Hugo Chávez, quién las califico de beligerantes, y les dio apoyo y cobijo en tierras venezolanas, lo cual a mi entender sigue ocurriendo; las mismas están participando en diálogos de paz con el gobierno colombiano, cuyo final está por verse. Estas mismas fuerzas narco terroristas, han dado su apoyo a Maduro, y muy difícilmente entreguen las armas. Por el contrario, gracias a las torpezas del gobierno de  JM Santos, las Farc se fortalecen y pudieran seguir representando un peligro evidente por muchos años más, para Colombia, Venezuela y Latinoamérica. 

martes, abril 23, 2013

Antes y después de la violencia en Venezuela


Es de esperarse que esta prolongada crisis política de 14 años de divisiones, conflictos y persecuciones políticas que hemos tenido en Venezuela sea tomada como un periodo intermedio de reflexión y referencia en el antes y después de la violencia en Venezuela.

El uso abusivo e indiscriminado de recursos económicos de Venezuela, por parte del gobierno, para comprar solidaridad de gobiernos amigos, muestra una realidad inaceptable que alimenta las protestas de la mitad del pueblo y alimenta la violencia del gobierno chavista.

Han pasado 52 años desde que Fidel Castro visitó por 1ª vez a Venezuela. Se especula que le propuso al presidente Rómulo Betancourt, la idea de que le ayudase a financiar la expansión de su revolución comunista en Latinoamérica.  La propuesta de Fidel Castro no tuvo acogida y éste regreso frustrado a Cuba, al parecer determinado a lograr sus fines por otra vía.

La invasión militar de Cuba a Venezuela por las costas de Machurucuto, el 8 de mayo del año 1967, fue un intento desesperado de la revolución cubana, para lograr por las armas, lo que no pudo lograr políticamente, con el presidente Rómulo Betancourt.

Luego que Marcos Pérez Jiménez fue derrocado, empezó la conspiración del comunismo en Venezuela. Varias conspiraciones e intentos de golpes de estado obligaron al presidente de Venezuela Rómulo Betancourt, a inhabilitar al comunismo el 8 de mayo de 1962.

Junto a los otros partidos políticos conspiradores de la ultra izquierda, el comunismo se constituyó en guerrillas, las cuales fueron vencidas política y militarmente, para posteriormente ser pacificadas durante la presidencia del difunto presidente doctor Rafael Caldera (RIP).  El 4 de Febrero de 1992, el comunismo emergió nuevamente acompañando al fracasado golpe de Estado comandado por Hugo Chávez, líder de esa conspiración.

Fidel Castro tuvo que esperar 40 años desde aquel intento de 1959, para lograr sus objetivos en forma increíblemente fácil, con el gobierno populista de Hugo Chávez, electo democráticamente en diciembre de 1998, quién le ofreció a Fidel Castro la ayuda económica, a cambio de asesoramiento de todo tipo, incluyendo adoctrinamiento en marxismo leninismo.

Las donaciones del chavismo a países de Latinoamérica y de otras latitudes, para lograr el apoyo político de la  comunidad internacional, para su revolución socialista, ha dado sus frutos a cambio de la pérdida de democracia. En la juramentación de Nicolás Maduro, pudimos presenciar el pisoteo impune a la democracia venezolana, que jamás hubiésemos imaginado.

El discurso destemplado de Maduro, atacando inmisericordemente a la oposición democrática, de Venezuela, hoy liderada por Henrique Capriles, no tiene calificativos ni interpretación democrática alguna. Sin duda alguna, ha sido el discurso de un potencial y peligroso tirano.

En una fecha cívica importantísima para los venezolanos como la del 19 de Abril de 1810, en la cual se proclamó la independencia de Venezuela, permitir la presencia de Raúl Castro en la Asamblea Nacional, líder de la dictadura cubana de 52 años, la más longeva del mundo, y aplaudirlo rabiosamente cuando era mencionado por Nicolás Maduro, reafirmaron el tipo de grave situación que vive nuestra agredida democracia.

Los miembros de UNASUR, donde se cobijan los principales beneficiarios del botín que reparte anualmente Venezuela, participaron  en este grotesco acto de juramentación,  con el propósito de darle legitimidad a un gobierno que es abiertamente espurio, por violar persistentemente la constitución y utilizar todo tipo de triquiñuelas para permanecer en el poder.

Completaban a este cuadro patético de juramentación, algunos gobiernos de Centro América y del Caribe, quienes no podían dejar de estar presentes en la juramentación del presidente de la Venezuela benefactora, quién supuestamente seguiría beneficiándoles, a expensas del sufrimiento de millones de venezolanos que viven de la limosna que les da el gobierno, luego de cumplir con las obligaciones políticas y económicas contraídas con éstos países.

Es evidente que este es un plan continental ideado muy inteligentemente por Fidel Castro, conducido ahora por Luíz Ignacio Lula da Silva, usando como catalizador político al Foro de Sao Paulo. Estos ultra izquierdistas se apoyan en el hambre, la injusticia y la desigualdad social del pueblo, para penetrar y convencer a los ciudadanos más pobres a que les apoyen. Brasil, país eje de este movimiento junto a Cuba, utiliza cínicamente el eslogan de “hambre cero”.

Recientemente, Luíz Inácio Lula Da Silva visitó a México  uno de los pocos países que hasta ahora no ha caído en las redes del plan desestabilizador de las democracias, del Foro de Sao Paulo, aun cuando lo han intentado infructuosamente con la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, político de ultra izquierda apoyado por el Partido de la Revolución Democrática de México  miembro activo de este foro. Se anunció un plan social conjunto entre Brasil y Médico con el propósito de lograr hambre cero en México  Veremos cómo resulta esa peligrosa alianza con Luíz Inácio Lula Da Silva, quién evidentemente no cree en la democracia, sino que la utiliza, como un aventajado ideólogo del marxismo leninismo.

Luchar contra la pobreza y las injusticias sociales, debería hacerse en el ejercicio de la democracia. No se puede ni se debe justificar atacar a la democracia y a los “otros” ciudadanos,  para favorecer a las mayorías pobres de los países de América. Es ilógico y criminal, que se desvíen los recursos económicos de Venezuela, para atender compromisos oscuros con otros gobiernos, desatendiendo las múltiples necesidades de los venezolanos, entre los cuales hay mayoría de pobres y minorías de menos pobres, que merecen respeto.

Afortunadamente para las democracias latinoamericanas, sus pueblos están aprendiendo a interpretar y a utilizar sus propias constituciones y leyes, para defender sus derechos legítimos. Esto, vistas las crisis de ingobernabilidad que se han desatado en varios países de Suramérica, a raíz de los excesos de los gobiernos populistas de ideología marxista leninista y de sus dirigencias, que han acorralado y obligado a éstos pueblos a defenderse de esta plaga comunista que ha irrumpido con fuerza en nuestra región.

El pueblo de Venezuela está esperanzado, animado y listos para lograr un DESPUÉS  que nos permita a los venezolanos, recuperar nuestras plenas libertades y derechos, con un nuevo gobierno, donde: el progreso predomine sobre la regresión, la verdad sobre la mentira, la construcción sobre la decadencia, la inclusión sobre la exclusión, la unión sobre la división, la justicia sobre la impunidad, la sensatez sobre la intolerancia y la paz sobre la violencia.

sábado, abril 13, 2013

La culpa es de otros, no del capitalismo


Mucho se ha escrito sobre lo perverso del capitalismo y lo dañino que es para las economías de los países que lo aplican. Nada es más incierto que esta matriz de opinión, generada y mantenida por décadas por el marxismo leninismo y los partidos políticos de izquierda radical que la propagan perversamente por el mundo.

En África y Latinoamérica ha calado mucho esta creencia, la cual ha generado una ola de anti imperialismo fanático, principalmente contra los EE.UU., por ser este país el que aplica este sistema económico con mayor intensidad y éxito; y ha disfrutado en mayor grado las bondades del capitalismo, hasta llegar a ser la potencia económica más grande del mundo.

El capitalismo es tan bueno para el crecimiento de las naciones, que hasta China, el gigante comunista de Asia, lo ha acogido con sensacional éxito, a tal punto, que con su crecimiento económico sostenido del PIB de 10% o más, por casi 20 años, amenaza con desplazar a los EE.UU del primer lugar como la mayor potencia económica del orbe mundial. Gracias al capitalismo, China ha ido modernizando sus principales ciudades y mejorando la calidad de vida de su población. Y algo curioso, China se da el lujo de prestarle dinero a los EE.UU. y a muchos otros países, entre los cuales se encuentra Venezuela.

¿Si tal como está demostrado, la culpa no es del capitalismo, entonces porqué la ultra izquierda mundial insiste en aplicar el obsoleto y fracasado sistema económico socialista, satanizando al capitalismo?  Desde mi punto de vista, la respuesta es obvia y muy sencilla.

El socialismo es simplemente estatismo. Un sistema económico que tiende a nacionalizar las empresas privadas existentes con la idea de tenerlas todas bajo el control del gobierno, que en un sistema socialista es lo mismo que el Estado. Es decir, el Estado monopoliza la producción nacional de bienes y servicios, la propiedad privada desaparece o se reduce a su mínima expresión, de manera tal que su influencia económica a nivel de país es mínima. Cuba es un ejemplo cercano a un país socialista que aplica este concepto. En un país socialista, controlando la economía se controla el poder político, y es así como ese país termina convirtiéndose en un país con un gobierno o estado totalitario o dictadura.

El argumento para propiciar esta situación empieza con la promesa de reducir o eliminar  las brechas o diferencias sociales entre pobres y ricos, acabar con la pobreza y hacer justicia social. Ese es el gancho en cual caemos tontamente los ciudadanos de los países africanos y latinoamericanos con relativa facilidad.
¿Cuál es la explicación a esto? Sencillamente, somos los ciudadanos del mundo, más ignorantes, fácilmente sugestionables y manipulables, para que las clases políticas marxistas leninistas, que insisten en acabar con el imperialismo y el capitalismo, como una especie de dogma o propósito universal, aduciendo que con ello habrá mayor justicia y paz en el universo; nos persuadan y adoctrinen.

Si observamos el éxito económico que están teniendo países latinoamericanos como Brasil, Chile, Colombia, México, Panamá y Perú, utilizando como sistema económico el capitalismo, podemos apreciar, que éste no es tan perverso como lo señalan los camaradas comunistas.

Por el contrario, gobiernos que defienden al socialismo y atacan rabiosamente al capitalismo, como: Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, que insisten en nacionalizar empresas privadas exitosas, ven sus economías decaer aceleradamente, puesto que están imposibilitados de generar el nivel de riquezas suficientes que se requieren para los programas y proyectos de ayuda social, que prometen al pueblo pobre. Finalmente, terminan siendo más injustos y perversos que los países con economías capitalistas.

El caso de la Venezuela actual es patético, puesto que a pesar de su petróleo,  su economía actual es un caos, que  debería servir de ejemplo a las demás nacionales latinoamericanas, para acabar de una vez por todas con esta tendencia autodenominada por estos países como progresista, que en mi opinión, por el contrario es una tendencia retrograda que termina fracasando, tal como ha sucedido en la URSS y otros países de ideología comunista.

Las excusas que recibo a diario por defender al sistema de libre mercado, o capitalismo, son tan ridículas que vale la vela ofrecer algunas de ellas al amigo lector: Cito Sic.

Primera: “Sepa bien que la riqueza que genera el capitalismo es para una minoría que explota a la mayoría y la empobrece, porque todo lo convierte en mercancía”

Segunda: “Amigo, leí su artículo, y me di cuenta que solo piensa en el dinero. El socialismo salvará al mundo, el capitalismo lo destruyó. Hambre, miseria y pobreza. Destrucción de la naturaleza, ese es el balance” Fin de la cita.

Es bueno recordarles a estas personas, o a quienes piensan similar a ellos, que los gobiernos son los responsables principales de canalizar los ingresos económicos del país hacia los ciudadanos.  No es culpa del capitalismo que los gobiernos no desarrollen los programas de ayuda social suficientes que requiere el pueblo, ni que descuiden los servicios básicos tales como: educación, salud, alimentación, diversión y cultura. Tampoco es culpa del capitalismo que los gobiernos no mantenga la disciplina fiscal necesaria para que el sistema económico se mantenga equilibrado, útil y vigente.  Finalmente, no es culpa del capitalismo que la crema de los gobiernos se robe los ingresos o los dediquen a otros destinos menos prioritarios.

Es capitalismo tampoco es culpable de que las instituciones del gobierno estén dirigidas por personas mediocres, sin la preparación suficiente como para legislar, controlar y regular el sistema macro económico del país, que permita la ejecución correcta del sistema económico y su interacción entre éste, la sociedad y el gobierno, sea la adecuada. Tampoco es culpable de no administrar bien el sistema fiscal para la cobranza correcta de impuestos sobre la renta.

A muchos críticos y detractores del capitalismo se les olvida o se resisten a aceptar, que el capitalismo es pionero en el desarrollo y el progreso mundial.  Sin capitalismo no existirían inversiones riesgosas para descubrir materias primas. Tampoco hubiese inversiones riesgosas de investigaciones en: energía, salud, construcción de viviendas, educación,  alimentación,  entretenimiento, comunicaciones, viajes espaciales, etc.
Mientras existan gobiernos mediocres, existirá capitalismo mediocre. Es tan importante un gobierno eficiente, justo, equilibrado y progresista que entienda bien las reglas de juego y las aplique correctamente para el beneficio de toda la nación.  ¿Usted que cree amigo lector?   

lunes, abril 01, 2013

La Inversión Privada


Vista la caótica situación económica que vive Venezuela, y considerando que el empresariado se encuentra maniatado y restringido cual es la realidad que vivimos en nuestro país,  he tomado escribir este artículo, con la idea exponer la situación de injusticia que vive dicho sector, esperanzado en que se encuentren formulas equilibradas que permitan incrementar la actividad privada en el país en pro de su desarrollo económico.

Sabemos de las intensiones ideológicas del gobierno actual de profundizar en el sistema económico del socialismo, que nos es otra cosa que estatizar aún más la economía del país lo cual es posible acorralando cada vez más al sector empresarial hasta reducirlo a su mínima expresión, empeorando la economía y dificultando de paso la ayuda social a los menos favorecidos del país, vista de paso la grave crisis de PDVSA, atada al proceso revolucionario.

Un empresario, en términos simples, es aquella persona que crea o adquiere un negocio o empresa, y luego, se dedica a trabajar en él y hacerlo crecer. Es evidente que el Estado venezolano ha ido acorralando al empresariado, con: regulaciones extremas, controles arbitrarios, leyes laborales parcializadas, expropiaciones y confiscaciones caprichosas; medidas estas que han producido una enorme merma en la generación de bienes y servicios por el sector empresarial privado, que han obligado al Estado el tener que importar cada vez más productos de primera necesidad  y comestibles que antes producíamos en la nación.

Es notoria inviable y desproporcionada  la ambición y sueños del oficialismo de profundizar en el socialismo (más estatismo) para hacer irreversible en el tiempo este sistema económico nefasto y fracasado en el mundo en diferentes regiones del mundo. Esta pretensión del chavismo, de seguir estatizando la economía en función de un sueño “socialista” del ex presidente Hugo Chávez, compartido con quienes formaron parte de su entorno, para complacerlo y honrarlo; es un error que raya en la locura, el cual puede costar mucho más caro al venezolano, de lo que hasta ahora ha costado esta aventura de la revolución bolivariana, destruyendo al aparato productivo del país y endeudando a Venezuela.

Insistir en el socialismo e ignorar y/o abstraerse de la importancia del capital privado en el desarrollo de las economías de los países, es simplemente estar de espaldas a las realidades fundamentales, necesarias para el progreso, desarrollo y la felicidad de los pueblos.

En un mundo moderno y civilizado el dialogo y los acuerdos ganar – ganar entre los factores políticos, sociales y empresariales, privan por encima de las amenazas, regulaciones y los controles desmedidos y leyes unilaterales inconsultas, que persiguen la imposición injustificada de “medias verdades” a los sectores productivos privados de la vida nacional, con el propósito político de lograr popularidad entre la población, desestimando el progreso económico y modernización de la nación.

Si bien es cierto que los gobiernos tienen la obligación moral, lógica y humanitaria de velar por que se cubran las necesidades básicas de las mayorías pobres, también es cierto que existen otras maneras progresistas de hacerlo, diferentes al socialismo o estatización exagerada de la economía. Desarrollar y diversificar la economía del país, aupando a la inversión privada a participar, es un camino sensato para lograrlo, lo cual es perfectamente viable y lógico.
 
China, Cuba, La URSS, Alemania del Este,  Corea del Norte y los países del lado oriental de Europa, se dieron cuenta de esa inocultable realidad  hace algo más de 30 años. Todos estos fracasos del socialismo mundial, deberían servir de ejemplos a Cuba y a Venezuela, para evitar caer en el mismo error de quienes se empeñaron en mantener tal sistema económico socialista, a sabiendas de que en la realidad es un sistema económico obsoleto e inviable.
 
Es cinismo, demagogia y populismo, asegurar a los cuatro vientos que Venezuela se convertirá en una nación socialista. De hecho el gobierno lo ha planteado infinidad de veces mediante la amenaza permanente, de que en este próximo periodo gubernamental (2013-2019), de ganar las elecciones, profundizarán en el socialismo.

Ante su fracaso y lo anti-popular del sistema político comunista, así como el rechazo natural de éste, por las mayorías latinoamericanas por tal sistema, Fidel Castro explica, que el sistema político comunista cubano fracasó, y que el mismo se ha convertido en el sistema económico socialista. Un hábil juego de palabras del ilusionista político más fantoche de América, y cuidado si del mundo. Confundir a propósito el sistema político comunista con el sistema económico socialista, pareciera ser un error, pero no lo es, viniendo de un experto en marxismo leninismo, como lo es Fidel Castro.
   
Una sociedad comunista (dictadura del proletariado) utiliza al sistema económico socialista (estatismo por excelencia) para generar riqueza. Un sistema político libre o democrático, utiliza como sistema económico predominante al sistema de libre mercado o capitalismo.

China utiliza los dos tipos de sistemas económicos. El socialista (comunas, cooperativas, estatismo) y el de libre mercado (capitalista). No obstante utiliza el sistema político comunista, que como todo el mundo sabe es un sistema regulador, totalitario, controlador, opresor que niega las libertades ciudadanas individuales y colectivas.

Un sistema político libre y democrático, utiliza al sistema económico de libre mercado, para generar riquezas y desarrollarse económicamente en libertades plenas. El sistema de libre mercado inspira y propicia la creatividad, la iniciátiva privada, el libre pensamiento, y requiere de un sistema de justicia independiente y ciego que garantice aplicar justicia imparcial. Por ello, el gran desarrollo que han tenido las naciones en democracia con un sistema de libre mercado o capitalista.

El sistema económico socialista, interpretado como la estatización de la mayor parte o de toda la economía de una nación, mediante la propiedad y administración directa por el Estado de todas las empresas -  convertidas en comunas, cooperativas y/o empresas estatales - plantea que estas trabajen con ganancias mínimas y muchas veces a perdida, lo que significa subsidios y déficit fiscales por doquier, influyendo negativamente en la generación de las riquezas.  

Lo planteado, es básicamente lo que se decidirá el próximo 14 de abril. No se trata solo de elegir a un nuevo presidente. Se trata de elegir una nueva forma de gobierno. Escoger entre un gobierno totalitario retrógrado con una economía orientada Ideológicamente al socialismo (estatismo), o cambiar a un gobierno democrático progresista con una economía orientada al libre mercado, donde el capital privado tenga un rol fundamental en el desarrollo del país.